sábado, 28 de julio de 2012

A LA SOMBRA


    Demasiada luz, exceso de oropel, bullicio donde la individualidad se diluye. Confusión de egos desmedidos, porque hay que ser más que otros. Con lo difícil que es simplemente ser uno mismo. Mejor a la sombra, entre los claroscuros que dan sentido al “yo” menos superficial. Donde sentir la suavidad del cálido verano, donde escuchar los latidos de corazón que ama. Los cuerpos se desnudan en la arena. Pero las almas siguen guardando sus secretos. Tan solo, alguna mirada ausente en el vacío de la espuma nos dice que aún hay sentimientos, que aún el mar alberga algo más que los naufragios de una tierra que en su artificial castillo de soberbia agoniza. Mi cuerpo se sumerge en las aguas y las olas lo mecen distraídas. Después, como siempre, una vez más, la arena se  escapa entre mis manos. Y regreso a la sombra del cuarto donde me esperan los mismos habitantes. Esos que llenan el silencio de todo lo que alberga la memoria. 


PALABRAS


   Todas los verbos conjugados, los adjetivos que nos brindamos sin reservas, las interrogaciones que lanzamos al aire de la radiante juventud; se fueron alejando en los buques que navegaban más allá de la Línea Mortal del Horizonte. La misma que contemplamos sin cadenas ni  barreras cuando fuimos lobos de uñas afiladas y colmillos poderosos que nunca veíamos calmada nuestra sed. Quedarán allí, flotando en los vientos de Norte, donde los rudos marinos luchan por alcanzar costas que no vienen en los mapas.  Por ti, por mi, por el amor que nos dio tanto. 


viernes, 27 de julio de 2012

TRENES


    Desde el vagón de un tren he visto las áridas tierras donde el horizonte no encuentra consuelo, las nevadas cumbres que dibujan un manto de auroras blancas, el bosque espeso amenazante, el río torrencial, el mar airoso, y un sin fin de estaciones en las que nunca volveré a posar mis pies ansiosos de encuentros y adioses. Como la vida misma que late en cada traqueteo, así voy dejando que el tren me lleve hacia las tierras de infancia y juventud, hacia las horas donde aún gravitan suspendidos los momentos felices del ayer.


PIEDRAS


    Hablan las piedras. Cuando ya no hay moradores que conserven su interior y la naturaleza invade silente los abandonados y solitarios templos. Escuchad su pétreo susurro de adioses y encuentros furtivos. En los parajes donde canta el río y el viento mece las copas de árboles centenarios. No hay más verdad que el paso de los días que todo lo sepultan y todo lo devuelven a la luz en una danza enigmática sin final.



SOMOS


    Somos ese puzzle que se nos entregó en el momento de nacer. Un día tras otro intentamos en vano reconstruirlo. Hay tanto por aprender. Pero el mayor reto al que se enfrenta el ser humano es el de conocerse. Tal vez en la mirada de otros, en la soledad de habitaciones ya perdidas, en los siniestros bosques donde habita el alma de lo que fuimos. Es posible que en las aguas que se extienden hacia el horizonte, donde viven los sueños que abandonamos sin querer. Y así, sobre las alas del tiempo, las piezas se encajan y desencajan una y otra vez, en un juego que avanza al infinito.