jueves, 29 de agosto de 2013

REFLEXIONES DE UN POETA EN LA SOMBRA - IV - AMAR EL CAMINO

    Los seres humanos construimos, en la mayoría de los casos, nuestra vida alrededor de un sueño, una ilusión, un proyecto que, al discurrir del tiempo, suele destacar sobre todos los demás. Y, en esa cerrazón que centra sólo el objetivo en un punto, vamos  siempre con nuestra mente fija en una meta, dejando atrás los momentos que la vida nos ofrece. Así, apoyados en esa cualidad, casi incorporada del todo a la mayoría de los mortales que habitamos el planeta, los grandes “sabios” que manejan los hilos de la industria y el panorama mundial, han construido todo un abanico de ilusiones para mantener en un estado de catalepsia intelectual y anímica a sus ciudadanos. Error de errores contribuir al juego e incorporarse a las filas de los que “quieren llegar a”. La globalización y un sistema social ensoberbecido, ha construido un “gran sueño” –muy similar al que en otro tiempo fue “el sueño americano”, con buenos resultados para unos pocos, y fracaso y resignación para otros muchos- como decía, un “gran sueño” en el que surge un inmenso rebaño de adoctrinados en diversas, casi infinitas vertientes, que van siendo inducidos a pensar que tienen que alcanzar, tienen que ser, tienen que poseer, tienen que seguir tal o cual máxima. Esto, si no cogemos perspectiva, puede sumirnos en el más profundo y cruel desencanto. Sólo aprendiendo que la verdadera esencia no está en esa meta, en ese sueño, en esa ilusión; sino que está en el camino que transitamos para alcanzar nuestros fines, podemos obtener una mínima felicidad. Somos caminantes en el transcurrir de las horas. Aprender a amar el camino será nuestro mayor logro. Si después llegamos a nuestra meta, mejor. Pero lo importante es saber que hemos transitado por un sendero en el que hemos ido sintiendo la amistad, el amor, las enseñanzas que nos proporciona lo bello, los incomparables amaneceres y anocheceres que nos brinda la vida. Amar el camino. Si es así, seguro que, aunque tal vez queden sueños por cumplir, metas por alcanzar, ilusiones por realizar; podremos sentarnos a la sombra de algún árbol centenario y observar el discurrir de las aguas de nuestra vida, con sus penas y sus alegrías, pero brillando con el fulgor que sólo posee lo auténtico.

REALIZACIÓN Y MONTAJE DE LA FOTO - JULIO MARIÑAS (Mano del autor)


martes, 27 de agosto de 2013

REFLEXIONES DE UN POETA EN LA SOMBRA - III - GALICIA Y EL FUEGO

    Hace poco más de un año que, probablemente el lugar natural más verde y hermoso de Galicia, las Fragas do Eume, ardía ante la mirada asombrada de muchos gallegos. Hoy, el fuego sigue siendo la principal noticia que abre los telediarios de verano. Me dedico a escribir y componer. Prefiero dejar las leyes y el modo de aplicarlas a los organismos y estamentos correspondientes. Aunque creo que, en temas como el de los incendios, hay profundas carencias y lagunas. En mi condición de ser humano y gallego, no puedo por menos que seguir asombrado y apenado ante el espectáculo anual de la quema sistemática de nuestros montes. No es necesario ser muy inteligente para saber que, quien quema un momento es un asesino. Probablemente el peor asesino que pueda darse en la especie humana. Porque no atenta contra un ser humano individual, no destruye un ser vivo en concreto; sino que destruye los cimientos donde se sustenta la existencia de infinidad de especies vegetales y animales. Quemar un bosque, además de la gran tragedia que puede suponer para los que ven sus humildes plantaciones de árboles apenas crecidos arrasadas o sus casas amenazas y en ocasiones destruidas; supone atentar contra el corazón mismo de la tierra, la madre nutricia, el sustento que nos permite seguir respirando. Si hace poco más de un año las lágrimas afloraban a mis ojos al contemplar la destrucción provocada en las Fragas del Eume –un paraje poseedor de una belleza mágica que he caminado, donde los helechos milenarios brotan y los árboles centenarios custodian las aguas de un río generoso- en este agosto no puedo por menos que expresar mi gran dolor ante la masacre sistemática que, no sé quién, está ejerciendo sobre nuestros bosques en Galicia. El cómo, tampoco lo sé; pero ya es hora de frenar esta escalada de atentados contra una tierra que es los pulmones que nos permiten respirar. Creo que algunas gentes -sobre todo los que tienen en sus manos el poder- en su dejadez, deben pensar que los seres humanos ya sólo respiramos los gases que salen de los diversos medios de transporte que pueblan las ciudades, los humos de las fábricas que lanzan al viento sus residuos, las nubes tóxicas que flotan sobre las grandes urbes. Pues les he de decir que no. Que, por mucho que nos cueste reconocerlo, los humanos pretenciosos seguimos respirando el oxígeno que nos proporcionan las masas forestales, seguimos dependiendo de los procesos de polinización llevados a cabo por las abejas y  otros himenópteros como avispas y hormigas; dípteros, como las moscas y los mosquitos; lepidópteros, como las mariposas; y Coleopteros, es decir escarabajos; junto con la colaboración de algunos mamíferos y aves; y la ayuda inestimable del viento –ese que tanto estamos envenenando- y el agua –esa que tanto contaminamos. Sí, es verdad, la existencia del grandioso homo sapiens depende de los minúsculos animalillos, de esa naturaleza de la que cada día se aparta más. 



FOTO EN LOS ALREDEDORES DE LA CIUDAD DE VIGO


   Por eso, quemar un monte, debería ser considerado un delito contra la humanidad; y no pasar desapercibido y dejado de comentar cuando pasa el verano y encontramos que el verde gallego está salpicado por grandes manchas negras, y donde antes señoreaban hermosos ejemplares de árboles, ahora sólo queda un terreno yermo que, los que tenemos cierta edad, jamás volveremos a ver en todo su esplendor. He recorrido casi toda España, he visitado algunos lugares de otros países. De lo poco que he podido ver, puedo decir que la tierra es hermosa; pero es muy difícil encontrar un lugar tan impresionante como la quebrada costa gallega a lo largo de todo su litoral, y el interior de Galicia con sus bosques de robles, alisos y otras especies centenarias. Si el ser humano es incapaz de actuar para erradicar esta lacra que atenta contra la raíz misma de la piel del planeta, de poco vale hablar de capas de ozono, cruzadas contra el maltrato de esto o lo otro. A todos los abanderados de la protección de la naturaleza me gustaría verlos allí, en el corazón del fuego, en las hectáreas arrasadas que quedan después; reclamando justicia y que pare esta sinrazón. Porque la cantidad de especies animales y vegetales que se destruyen con un incendio son incalculables. Galicia no debe arder más. Se lo debemos. Por las interminables romerías a la sombra de las carballeiras, por los paseos de los enamorados junto al cauce de los ríos, por las noches de pasión en los verdes prados de aldeas perdidas. Porque es uno de los grandes pulmones de esta España cada vez más desértica. Galicia, esa tierra tan profundamente verde y maravillosa.


FOTO REALIZADA POR JULIO MARIÑAS EN LOS ALREDEDORES DE VIGO




jueves, 22 de agosto de 2013

REFLEXIONES DE UN POETA EN LA SOMBRA - II - LA BRUMA

    La vida tiene extraños caminos. Observo el mundo, y veo una bruma que cae sobre lo humano. Y todos somos tan políticamente correctos. Y todos somos tan políticamente incorrectos. Y todos somos tan nosotros, y tan poco los demás. Llenos de razón juzgamos el pasado, sentenciamos el ahora y presentimos el futuro. Siempre igual. Error tras error se sucede en cada línea. Tal vez también en estas que ahora escribo. Pero yo no he querido nunca enarbolar ninguna bandera, ni causa, ni cruzada; que no fuese la de los sentimientos. Porque, al final, eso es lo único que puede disipar, al menos levemente, la bruma que se cierne en este agosto ya vencido.


lunes, 19 de agosto de 2013

SOY UN SER HUMANO

    El acercarme de nuevo al Libro de las Maravillas –la obra que el aventurero Marco Polo dictó en una cárcel de Génova a su compañero de prisión y es todo un compendio de anécdotas enriquecedoras- me ha llevado a ratificarme en la máxima de que, “No hay nada nuevo bajo el sol”. Y menciono esto porque, ya en el siglo XIII, habla Marco Polo en su capítulo XXV del libro primero, de la historia de un avaro que murió por su propia avaricia. Leyenda o hecho real que, por otra parte, podemos encontrar en muchos otros lugares de la historia de la literatura. Pues bien, resumiendo, la cosa, según Marco Polo, aconteció más o menos así. Allá por el año 1255, el Gran Señor de los tártaros de Levante llamado Ulau reunió un gran ejército y cayó sobre la ciudad de Baudac, encontrando en el palacio del Califa una torre llena de oro, plata y otros tesoros. Parece ser que la tacañería del Califa hizo que este acumulara y escondiera sus riquezas, en lugar de repartirlas con su pueblo y de emplearlas en tener unas buenas estructuras y ejército para defender la ciudad. Ulau hizo llamar al Califa para preguntarle a qué era debida tal acumulación de riquezas. Ante la pregunta de por qué no había repartido todas aquellas riquezas entre el pueblo, el Califa no supo qué contestar. La decisión de Ulau fue encerrar al Califa en la torre, ordenándoles a sus hombres que no le diesen comida ni agua. “Nunca comerás ni beberás otra cosa que tu tesoro”. El prisionero murió de hambre al cabo de cuatro días.
    Lo cierto es que, leyenda o realidad, la historia es muy ilustrativa del valor que puede tener el oro, la plata y el dinero. Aquí se hace realidad la máxima “Tienes sólo aquello que no puedas perder en un naufragio”. Porque, al final, los seres humanos sólo poseemos cosas intangibles. Tal vez por eso nos cuesta tanto trabajo verlas. En los momentos más transcendentales de la existencia, todas las riquezas materiales carecen de valor, porque no sirven para comprar nuestro destino, ni para adquirir antídotos contra el dolor del alma.
    No quiero dar ideas, pero no vendría mal, aunque actualizándolo un poco y haciéndolo menos cruel, aplicar el castigo de la leyenda contada por Marco Polo a algunos elementos que se han dedicado a acumular riquezas en detrimento del pueblo. Unos días encerrados en una torre con tan solo los millones de euros que han birlado del dinero de todos, sería una primera medida bastante convincente para que comenzasen a reflexionar sobre el valor de lo material. Al menos a ellos no les pasaría como al Califa, dado que los billetes si pueden ser masticados convenientemente. (Aunque legalmente sería punible comer billetes. El dinero no se puede destruir) Al no tener otro sustento, tal vez el sabor de los billetes los dejase sin ganas de volver a coger uno más en las manos.
    Bueno, bueno. Que día más soleado. Y el sol no cuesta dinero. Habrá que aprovecharlo porque, al ritmo que vamos, creo que algunos, si pudiesen, nos quitarían el sol, la luna y hasta la sangre que corre por las venas. Aunque sólo fuese para llevárselo a la tumba, porque no hay vida suficiente para disfrutar lo acumulado. ¡Menudo mundo! ¿Y esto es el ser humano? Bla, bla, bla. No puedo por menos que acordarme de Lord Byron cuando dijo “Cuanto más conozco al hombre, más amo a mi perro”. Pues va a ser verdad. Al menos a los animales se les ve venir. Pero a estos elementos que sólo hacen hablar y no decir nada –los unos, los otros y los de más allá- nunca sabes por donde van a salir.

FOTO DE JULIO MARIÑAS

    Hemos creado un mundo artificial. Hemos relegado la cultura a patio trasero para que la gente vaya poco a poco adhiriéndose al rebaño y no piense, no reflexione.  En un mundo donde, cada vez más, sólo es noticia la guerra, las catástrofes, los delincuentes, los tiranos; y no es noticia la paz, la belleza de la naturaleza, los movimientos culturales, los artistas; hay algo que está fallando mucho.
    En pequeñas dosis, pretenden introducir el temor en cada casa. Y el miedo es lo peor que puede sentir un ser humano. El miedo paraliza o hace correr despavorido; impide pensar con tranquilidad. Miedo a no tener esto o lo otro, miedo a no ser esto o lo otro, miedo al mañana. Y, mientras la técnica del miedo mantiene al pueblo en vilo, en una suerte de parálisis que impide el cambio de un sistema mundial podrido en lo más interno, la tierra sigue girando.
    Sí, ya sé que es difícil pensar cuando uno está asfixiado porque tiene las manos de muchos oprimiéndole el pescuezo. Pero merece la pena hacerlo. Por unos instantes, no darles ese placer. Sentarnos en nuestro sillón, en nuestra silla, en nuestro suelo quien no tenga ni sillón ni silla; y reflexionar.
SOY UN SER HUMANO. EXISTO.
MI VIDA NO ME LA HA REGALADO NINGUNO DE ESOS QUE DIRIGEN LOS DESTINOS DEL MUNDO.
PUEDO SENTIR Y ESO ES SUFICIENTE.
NO NECESITO LA COMPASIÓN DE ESOS QUE DICEN SABER, NI NECESITO NADA MÁS QUE EL AMOR DE LOS MÍOS.
SOY UN SER HUMANO. Y LA TIERRA VA A SEGUIR GIRANDO A PESAR DE QUE MUCHOS QUISIERAN PARARLA Y EXPULSAR DE ELLA A LA MAYORÍA DE LA HUMANIDAD PARA QUEDARSE ELLOS SOLOS CON TODO. 
SOY UN SER HUMANO.
CADA AMANECER ES TODO LO QUE TENGO.
CADA ANOCHECER ES TODO LO QUE TENGO.
MI MENTE NO ES DE NADIE, PORQUE NADIE PUEDE PONER REJAS A MIS PENSAMIENTOS.
PUEDO SENTIR EN VIENTO EN MI CARA, PORQUE AL VIENTO NO ES POSIBLE DOMINARLO.
SOY UN SER HUMANO Y VOY A VIVIR CON LA DIGNIDAD QUE ME DA MI CONDICIÓN DE EXISTIR.
QUEDAROS CON VUESTRAS RIQUEZAS, ENCERRADOS EN VUESTRAS TORRES DE VANIDAD Y SOBERBIA.
SOY UN SER HUMANO Y, EL AMOR QUE SIENTO POR LA VIDA Y LOS MÍOS, TIENEN UN INFINITO VALOR QUE NUNCA PODRÉIS COMPRAR CON VUESTRAS LEYES, VUESTRAS NORMAS, LOS FALSOS  PARAÍSOS URBANOS QUE  HABÉIS CONVERTIDO EN CÁRCELES PARA VUESTROS SEMEJANTES.
SOY UN SER HUMANO. COMO CUALQUIER OTRO, UN DÍA MI VIDA SE EXTINGUIRÁ. PERO, HASTA ENTONCES, MI PENSAMIENTO SEGUIRÁ SIENDO LIBRE Y MIS SENTIMIENTOS SEGUIRÁN ALBERGANDO SUEÑOS Y ESPERANZAS, MUY LEJOS DE VUESTRA RIDÍCULA Y EFÍMERA FARSA DE PODER.
SOY UN SER HUMANO. LO ÚNICO QUE TENGO ES TODO LO QUE HE SENTIDO, TODO LO QUE SIENTO Y LO QUE SENTIRÉ. CON ELLO HE CONSTRUIDO UNA TORRE DE SUEÑOS QUE JAMÁS PODRÁ CONQUISTAR NINGÚN EJÉRCITO, NI DERRUIR NINGUNA LEY, NI INVADIR NADIE QUE NO HAYA LLEGADO ANTES AL FONDO DE MI CORAZÓN.
SOY UN SER HUMANO. ESA DEBERÍA SER LA ÚNICA FINALIDAD EN LA VIDA DE MIS SEMEJANTES; SEGUIR SIENDO HUMANOS EN UN MUNDO DESHUMANIZADO.

SOY UN SER HUMANO. MIENTRAS QUEDE UNA BRIZNA DE ALIENTO EN MI, NO DEJARÉ DE HABITAR EN EL MÁGICO MUNDO DE LOS SUEÑOS.
(JULIO MARIÑAS)

jueves, 15 de agosto de 2013

REFLEXIONES DE UN POETA EN LA SOMBRA - I -LA LUNA DE AGOSTO

Y vendrán los días
Con su carga de sueños y realidades.
Caerán vencidos los pájaros de agosto
Bajo esa luna que hoy nos mira.

Y lloverá de nuevo
Sobre el alfombrado suelo de hojas secas.
Volverá a salir el sol, 
ajeno a nuestras noches,
al incierto pasaje del olvido.

Sobre el escritorio solitario
Se posarán los tiempos ya vividos,
Todo aquello hoy tan nuestro,
En este dos mil trece que se mece
Bajo la luna callada que nos mira. 

FOTO REALIZADA POR JULIO MARIÑAS

sábado, 10 de agosto de 2013

LA BALADA DEL TIEMPO - A MI AMIGO DOMÉNICO DEVICO

    El camino al colegio era una cuesta inmensa y después un sendero estrecho. Como una metáfora de los caminos que tendríamos que subir al correr de los años en nuestra existencia. Mientras los demás niños pensaban sólo en jugar, recuerdo que tú y yo, aunque también nos divertíamos, teníamos algo más en mente. Conversábamos y hablábamos de un modo diferente e inusual para nuestra edad. Y esa relación, con espacios, se fue perpetuando a los largo del tiempo. Recuerdo en ti un niño disciplinado, con las ideas claras. Una persona que, tras su actitud en apariencia superficial y divertida, escondía valores e ideas muy nítidas. Eso, probablemente, fue lo que te llevó a tener tantos amigos y convertirte en una persona querida por mucha gente. Pero nuestra historia es diferente. Primero una niñez en la que, mientras los demás éramos cigarras, tú eras hormiga y tenías muy claro el sendero a seguir. Y después el reencuentro. Creo que los dos sabemos por qué he tardado tanto en hacer este modesto homenaje. Es muy difícil hablar, porque hay cosas que no se pueden contar, que pertenecen a esas noches en que, en la soledad de un salón, hablábamos de lo divino y de lo humano frente a una copa, lejos del bullicio. Recuerdo un profundo foso, una negrura que parecía no tener final. Y no olvido que la única puerta a la que pensé en llamar y se me abrió fue la tuya. Si esa puerta no se hubiese abierto, probablemente hoy mi vida sería muy diferente. Pero en esta historia no puedo olvidar a tu madre. Ese día en que, ya adulto, regresé al piso en que tantas veces habíamos estado, y ella me abrió con una sonrisa; como si fuese el pequeñajo que venía a ver a su hijo una tarde más. Y la conversación que tuve con ella, antes de que cogiese el teléfono para avisarte de que estaba allí, fue de lo más enriquecedora. Desde entonces, siempre que necesité ayuda, fue incondicional el apoyo que demostraste. Por eso es tan especial esto que llamo amistad entre tú y yo. Hay gente con la que compartes mesa, con la que compartes aventuras, con la que compartes sueños. Y hay gente con la que compartes algo, difícil de explicar, pero que sabes que es una presencia constante. Es curioso como, cuando nos volvimos a ver después de muchos años, parecía que sólo habían pasado unos días. Estoy seguro de que, siempre que nos encontremos, tendremos esa misma sensación de que hemos compartido los años de ausencia. Por todo aquello que no se puede escribir en estas líneas, porque a nadie le concierne; por tu incondicional amistad que ha sido cobijo en los momentos difíciles, por esas pinceladas del destino que van haciendo que dos seres humanos se vuelvan a encontrar, por el futuro que nos sea propicio, alzo mi copa y brindo para que este sol de agosto que hoy baña Vigo, siga bañando nuestras vidas de sueños e ilusiones.

LOS TIEMPOS DE JUVENTUD

viernes, 9 de agosto de 2013

UNA VIDA DE CINE (HOMEJANE AL CINE II)

    Podíamos pasar una noche en Casablanca o un día en las carreras. ¿Recuerdas París en el mes de agosto? En aquel tiempo, para nosotros, siempre brillaba la buena estrella. Sin embargo, ahora tenemos que conformarnos con que amanece, que no es poco. Era tu príncipe de las mareas y, después de una noche en la ópera, explorábamos los horizontes lejanos. La gente pensaba “Tienen el mundo en sus manos”. Nosotros pensábamos “De aquí a la eternidad”. Hoy, tan solo soy el nadador que surco cansado los mares, pruebo el arroz amargo del olvido y, todo aquello, recuerda, se ha evaporado como luz que agoniza. Al menos supimos ser felices con la muerte en los talones. Hoy, mejor aspirar a un epílogo hermoso. Tal vez una muerte en Venecia.

FOTO DE JULIO MARIÑAS



jueves, 8 de agosto de 2013

LA ODISEA, ULISES Y OTROS CANTOS DE SIRENAS - I - EL NAUFRAGIO

    Sobre la arena de la isla perdida, Ulises inconsciente semeja un cadáver vomitado por el impetuoso mar en respuesta a su codicia. Soñó la gloria que acerca a los humanos a la inmortalidad. Por eso dilató la travesía, mientras se debatía entre su anhelo por regresar a la Ítaca amada, tierra de sus raíces; o en seguir persiguiendo nuevas aventuras. Así es la vida de los hombres. Desde el momento del nacimiento, son nombrados capitanes de una nave en la inmensidad del mar que es la vida. Ahora descansa, Ulises. Siempre es igual. A popa, la estela del pasado va dibujándose en las aguas al correr de las horas. A babor y estribor rumbos desconocidos que está en nuestra mano tomar o no tomar. Última es nuestra responsabilidad de virar a barlovento o a sotavento. Y a proa, la quilla cortando las aguas vivencia tras vivencia, periplo hacia un horizonte incierto. Sueña Ulises, sueña con los mares calmos, con las tempestades, con las costas donde siempre se bañan bellas mujeres dispuestas al placer, con las lóbregas islas donde los desheredados rumian su dolor, purgan sus penas. No hace apenas medio siglo, las gentes del mar vivían rozando las costas, sintiendo el aroma del viento marino en sus rostros. Hoy, apenas quedan ya pedacitos de costa donde botar las pequeñas naves. Imperios de ladrillo, muelles deportivos y varios. El mar ya no es de todos. El veterano pescador tiene que pedir perdón por echar su caña y capturar unos cuantos peces para su cena. Si Ulises. Ahora descansas en la arena de una isla perdida. Pero yo te digo que he visto a mi ciudad Vigo cerrar cada vez más sus puertas, hasta que sus costas ya no son de los que transitamos las calles. He visto las costas españolas heridas por montañas de construcciones inacabadas. Y tú te quejabas de la ira de esos dioses griegos. No son nada comparados con los humanos ambiciosos que, por amontonar riquezas que jamás llegarán a poder gastar en sus efímeras existencias, han destruido y han herido los más bellos parajes de España. Ahora duerme, Ulises. Para mí también ha llegado el momento de descansar y calmar mi ánimo, asumiendo el pertenecer a una especie tan patética y absurda.

FOTO DE JULIO MARIÑAS




miércoles, 7 de agosto de 2013

UNA VIDA DE CINE (HOMENAJE AL CINE)

    La Dama de Shanghai se pasea en un juego de espejos; aparece y desaparece enigmática. ¿Por qué tanta sed de mal? Si tú y yo sabemos que nunca olvidaremos el año pasado en Marienbad. Fue la época del esplendor en la hierba, de los besos robados a la luz de la luna. Y después el amor en fuga que nos llevó al final de la escapada. El fuego y la palabra acompañaron las vidas de los rebeldes sin causa que entonces transitábamos la noche. Era una huida hacia ninguna parte por los senderos de gloria que nos llevaron al resplandor de lo efímero. Después de un largo y cálido verano, un hombre y una mujer se dijeron adiós. Y así la vida fue convirtiéndonos en Centauros del desierto. Los mismos que habíamos andado descalzos por el parque y transitado la calle del adiós. Ayer, hoy y mañana; siguen brillando los girasoles en un intento vano de alcanzar los horizontes perdidos que fueron tan nuestros.


lunes, 5 de agosto de 2013

NAUFRAGIOS

    El tiempo juega insistente con las horas. Imposible evitar el lento desvanecimiento de todo lo bello. Extendemos las manos en silencio, en un intento vano de atrapar los instantes idílicos que alimentan el alma y dan placidez a nuestra vida. ¿Quién dice que la poesía es triste? Todo tiene el color de los ojos que contemplan, el sonido de los oídos que escuchan, el sabor de los labios que besan. En algún lugar, donde aún juega el niño que fuimos, donde aún sueña el joven que fuimos; en algún lugar que es referente en nuestros sueños más intensos, late el corazón de un despertar radiante junto al inmenso mar que siembra con su espuma la arena de una playa a la que hemos llegado todos aquellos que alguna vez naufragamos, pero pudimos salvarnos y contarlo.


domingo, 4 de agosto de 2013

EL ADIÓS

    Llegaste un día entre las montañas que custodian el horizonte de juventud. Tenías el cuerpo moreno y los labios sedientos de carne. Nos amamos allí, en las lejanas tierras que los buscadores de sueños no alcanzan a vislumbrar. Tú y yo, solos bajo la noche de plenilunio surcada por infinitas estrellas fugaces. Y no hubo más tiempo que el marcado por nuestros cuerpos ardiendo al ritmo de la pasión y el desenfreno. Pero, así como llegaste, tu rastro se perdió una mañana de otoño desvaído; dejando entre las sábanas el aroma de eternidad que sólo poseen las pasiones ardientes de las horas en que la juventud abrasa.

OBRA DE JULIO MARIÑAS

viernes, 2 de agosto de 2013

LAS EDADES DEL CREADOR

Un adolescente emborrona papeles en la madrugada; lee compulsivamente todo lo que cae en sus manos; observa en la oscuridad del cine una tras otra sesiones continuas. Busca inspiración en los incipientes amores, en las vivencias que tímidamente comienzan a decorar su vida.
    Un joven crea melodías, armonías y busca su camino; construye poemas, relatos, historias que pretenden la originalidad; mientras la pasión desborda entre sueños y realidades. Desea alcanzar la novela total, la sinfonía total, la ópera total. Alcanzar lo inalcanzable. Lo que no puede existir, porque en su misma existencia estaría la negación del arte. La magia de la creación es esa imperfección que permite la búsqueda continua, sin descanso, sin tregua.
    Un hombre, lejos de la fama, del reconocimiento; asume la maravillosa realidad de que ser escritor y compositor, de que ser un creador es un modo de vida. Y, consciente desde hace mucho tiempo, que vida y arte se mezclan en su existencia cotidiana con la misma pasión y entrega que el primer día; siente la satisfacción por el camino recorrido.
    Así, en cada línea que escribe, en cada melodía que plasma en la partitura; es consciente de la inmortalidad que acecha en cada verso derramado. Lejos, muy lejos del ruido intenso que provoca el engranaje chirriante de aquellos que miden la grandeza por el número de ventas, por el número de páginas, por el número de decibelios.
    El adolescente, el joven, el hombre; siguen latiendo en el alma de artista con la misma pasión del primer día, con la misma ilusión del primer día, con la mismas ansias de descubrir que el primer día.
    Son las edades del creador solitario; todas en una. Porque, como su obra, el creador no tiene edad. Tiene la misma edad que los sueños que siguen plagando cada gesto, cada mirada, cada amanecer, cada noche de plenilunio. Y sigue bailando asido a la cintura de unos principios inalterables. Los que dan a su obra la originalidad buscada tras largas horas de vigilia y sueños.

FOTO JULIO MARIÑAS


    

jueves, 1 de agosto de 2013

LO ETERNO

    Con lo que cuesta uno de sus trajes podría comer una familia media durante muchas semanas. Son pulcros en el vestir y en el hablar; porque acompañan sus discursos con textos previamente estudiados y concienzudamente elaborados. Las cámaras de las televisiones los siguen como si de los magos de la tribu se tratase y cada gesto o palabras suya fuese lo más importante que ocurre en el planeta.
    Pero todo es falso. Los unos y los otros, estos y aquellos, los de antes y los que vendrán. A fuerza de repetirlas, sus máximas se han convertido en la única verdad del siglo XXI. La sabiduría del pueblo ha quedado sumergida bajo el asfalto hiriente. Y en las ciudades palpita un monstruo con más cabezas que la Hidra de Lerna. Lo alimenta un grupo poco definido de humanos ebrios de poder y protagonismo. La hipocresía se ha instaurado en la comunidad de lo políticamente correcto. Al grito de ¡Todo es política! Nos quieren hacer creer que nada existe fuera del frío hormigón y el asfalto hiriente.

    Es más cálido el tacto de la colosal piedra que hierática custodia lo alto del monte, que sus ajados rostros desgastados de poder y soberbia. Porque pasará el tiempo sobre sus insulsas y mediocres vidas, volverán los otoños de sangre y desencanto. Pero, después, cuando sus histriónicos ademanes no sean más que una pequeña brizna en la historia de la humanidad, volverá a brotar la flor de la esperanza, y cantará el poeta desde el ocaso de sus tumbas doradas. Regresarán las naves que un día se alejaron en busca del aliento que embriaga los sentidos. Y el amor crecerá en un nuevo día sobre el asfalto frío, sobre los restos de aquello que creyeron eterno. Porque no existe más verdad que el ahora; ni más sueños que el de los cantos perdidos en la noche mágica de un tiempo recobrado.

FOTO JULIO MARIÑAS