lunes, 30 de diciembre de 2013

LA GRANDIOSA SOMBRA DE SÓCRATES

    En el año 399 a.C. el filósofo Sócrates daba una lección al mundo al morir por sus ideas. En la actualidad, matar por las ideas se ha convertido en algo habitual. Hay algunas figuras que han pasado a la historia y se han hecho míticas por morir por sus ideas. Pero casi nadie, cuando se habla de libertad y democracia, se acuerda del hombre que dio toda una lección de integridad y valentía, al ingerir la cicuta que le había preparado el estado ”democrático” griego, como castigo por sublevar a los jóvenes y por no renunciar a sus principios delante del tribunal que lo juzgo. Lo cierto es que Sócrates era un personaje molesto para el poder imperante en la democracia griega. Y lo era, básicamente, porque enseñaba a la gente, y sobre todo a los jóvenes, a reflexionar, a pensar, a tener conciencia de sí mismos y de sus actos; a cuestionar las reglas impuestas a los ciudadanos. Sócrates era, en definitiva, un hombre que amaba la libertad por encima de cualquier otro  interés. Por eso su figura no interesa al poder. Es preferible un líder carismático que mueva a las masas y establezca corrientes que se puedan englobar en unas reglas, normas o mandatos. Lo que se trata es de encauzar a la masa. Sócrates fue condenado a muerte porque estaba abriendo las mentes de demasiados jóvenes a un pensamiento libre. Eso es de lo que adolece la inmensa mayoría de la gente, los jóvenes y también los adultos en la actualidad. Todos sus movimientos acaban desembocando en un ideario político o de otra índole. No existe un punto común de librepensadores que sea ecléctico y diverso, pero que, a su vez, pueda encauzar sus ideas y hacerlas cundir en la sociedad. No es extraño que a los gobernantes de cualquier signo les preocupe poco los movimientos que surgen, ya que saben que son fácilmente controlables. Pero un hombre como Sócrates,  unos jóvenes con una ética y moral diversa pero confluente en la búsqueda de la verdad y la libertad; eso sí les podría poner muy nerviosos. Entre otras cosas, porque estoy casi seguro que, en un elevado porcentaje, la mayoría de los gobernantes serían incapaces de mantener un debate fluido si se saliese del A-B-C que tienen aprendido. Al final, los hombres pasan; pero sus ideas viven en los que les suceden. Sócrates, sin dejar nada escrito, inspiró a Platón un gran número de sus obras. Aristóteles siguió la estela de Platón, elaborando todo un pensamiento diferente.  Y así ha ido sucediéndose, hasta que la filosofía –Qué recuerdo, significa “Amor por saber”- quedó relegada a una asignatura, a una carrera. Pero la filosofía es algo más que eso. Es todo un mundo donde las ideas y los conceptos toman forma y se expanden, contribuyendo a  hacer del ser humano un animal pensante. Veo innumerables reproducciones gráficas de grandes hombres que lucharon por sus ideas. Pero hay uno que, por decirlo de algún modo, se movió demasiado y no sale en “la foto”. Se llamaba Sócrates, dedicó su vida a pensar y fue condenado a morir por sus ideas contrarias al poder establecido que, recuerdo, al igual que hoy en día, se llamaba democracia. Espero que la muerte de Sócrates no haya sido en vano y, en algún momento, sobre todo la juventud, vuelva a beber de las fuentes de la filosofía más pura; y surja una generación libre de ataduras políticas, religiosas y sociales.


  
FOTO DE JULIO MARIÑAS

jueves, 26 de diciembre de 2013

DE VIAJES Y LUGARES SENTIDOS - III - MUXÍA

    Parece que el destino caprichoso está empeñado, de un modo u otro, en ir reduciendo a cenizas los más emblemáticos símbolos de Galicia. Esos lugares que he recorrido lleno de vigor, que transmiten al caminante una fuerza que va más allá de lo imaginable, lugares en los que uno se carga de energía; en los últimos tiempos están sufriendo el castigo implacable del fuego. Desde las Fragas do Eume, vergel incomparable que fue pasto de las llamas; pasando por el mítico y enigmático Monte Pindo, donde desde su cumbre en el alto de La Moa, a 627 de altura, se puede divisar a un lado las playas de Carnota y al otro Finisterre; hasta llegar ahora al Santuario de Muxía que ha sido herido fatalmente por un rayo. Dentro del drama que supone la pérdida del interior del Santuario de A Virxe da Barca de origen barroco, por lo menos, el fuego implacable no ha podido destruir todo lo que rodea el templo. Porque esa zona de costa de Muxía está llena de míticas piedras que nos hablan de leyendas e historias fascinantes.  Parece ser que las llamas han hecho desaparecer el retablo Mayor del siglo XVII dedicado a la Virgen de la Barca del artista compostelano Miguel de Romay, al igual que los retablos laterales. Es lamentable que el azar sea tan caprichoso. Muxía es uno de esos lugares de Galicia que, cuando uno los  visita, es imposible no sentir las energías telúricas que lo invaden. Es un recorrido fascinante contemplar la "Pedra de Abalar", la "Pedra dos Cadrís" y otras, junto a un mar que, muchas veces descarga su fuerza contra la costa, en un espectáculo indescriptible, de una belleza arrebatadora. Ante hechos tal aleatorios como el ocurrido con la caída del rayo, uno vuelve a reflexionar sobre lo efímero de la naturaleza humana, sobre lo sutil que es la línea que separa la grandeza de la nada. Uno siente de nuevo que la vida de los humanos pende siempre de un imperceptible hilo extremadamente fino, sensible de romperse en cualquier instante. Pero pasaran los días, pasaremos nosotros, y esta Galicia ancestral volverá a regenerarse y seguirá latiendo con la fuerza que le da esa costa quebrada y jalonada por playas mansas, acantilados tempestuosos y el aliento salvaje de la naturaleza que supura por cada poro de esta tierra tan enigmática y hermosa.    

FOTO DE JULIO MARIÑAS - MUXÍA

miércoles, 25 de diciembre de 2013

EN LA NOCHE - V - POR AMOR

    En la noche, ante un silencio opresor y descarnado, observo reflejadas en la pared las difusas sombras de los dos cuando aún éramos. Amar es un verbo que nadie sabe conjugar correctamente; porque en realidad no tiene tiempo, ni espacio, ni siquiera dimensión. Porque es mucho más y muchos menos que un simple verbo. ¿Dónde aprendemos a amar? En una escuela sin pupitres, en una clase sin profesor ni compañeros, desierta, vacía de referencias donde poder asirse y reflexionar. Por amor hemos vertido lágrimas que jamás han llegado a tocar el suelo. Por amor inventamos la quimera del tú y el yo en una eternidad creada a nuestra medida. Por amor, aún siguen temblando en la pared las siluetas de lo que fuimos un día; en el tiempo de caminar los senderos que sólo se muestran a los amantes, y que siempre terminan allí, en un mar tempestuoso, vertiginoso abismo de lo frágil y lo imposiblemente bello.

FOTO DE JULIO MARIÑAS

martes, 24 de diciembre de 2013

EN LA NOCHE - IV - ¿RECUERDAS LA NAVIDAD AQUELLA?

    ¿Recuerdas la Navidad aquella? Caminábamos las calles bulliciosas mientras anochecía. Lo hacíamos entre la multitud y las luces que sobre nuestras cabezas brillaban su mensaje con insistencia feroz “Tenéis que ser felices. Es Navidad”. Éramos jóvenes y teníamos la insolencia que da el vigor de los años sin freno. ¿Lo recuerdas? Seguro que sí. Un día todo se apagó, sin apenas darnos cuenta. Queda ya tan lejano. La familia alrededor de la mesa, cuando aún la muerte implacable no había quebrado la vida de muchos de ellos. Eran los tiempos de creer en el espíritu que a todos nos elevaba para cantar y reír, besar y abrazar; porque la vida aún no había marcado a fuego nuestras almas. ¿Recuerdas la Navidad aquella? La ciudad era un brutal mosaico de gentes que iban y venían. Como en esas películas americanas donde todo es tan radiante y generoso. Y nosotros recorríamos las calles, protagonistas de una historia de amor que, ni aquellos que nos esperaban en nuestras respectivas casas para celebrar las fiestas, conocían. Para qué contarlo. Han pasado muchas Navidades desde entonces. Ese es el secreto que tenemos tú y yo. Agarrados entre la multitud nos olvidamos de todo, lo bello y lo feo, lo bueno y lo malo; renegamos de cualquier vínculo con la ciudad que hervía de espíritu navideño. Y buscamos ese rincón que sólo conocen los amantes ebrios de fusionarse y aislarse de todo aquello que no sea su pasión. Después regrese al hogar familiar, a reír y cantar con los míos. Pero, en cada risa sentí el amargo poso de la certeza que jamás volvería a encontrarte; en cada brindis recordé el sabor de tus labios de fuego. ¿Recuerdas la Navidad aquella? Estoy seguro que sí. Éramos jóvenes e insolentes. Sobre nosotros, por unos instantes, sopló el aliento salvaje de aquellos que han conocido el Paraíso.

FOTO JULIO MARIÑAS

lunes, 23 de diciembre de 2013

EN LA NOCHE - III - OLA SALVAJE

    Sobre la ola salvaje de un mar de incertidumbres nos amamos cuando éramos dueños del tiempo y las esferas. Y la vida cayó vencida, antes de que las horas dictaran la sentencia más severa del adiós.

FOTO JULIO MARIÑAS

viernes, 20 de diciembre de 2013

EN LA NOCHE - II - LA MUJER DEL MALECÓN

    Desde la ventana observo como la noche abraza las casas y árboles cercanos. Debe seguir rugiendo el  mar contra el malecón de nuestro desencanto. Nuestra historia quedó retenida en un muelle de brumas que jamás se disipan. Por ellas transitan los heridos de amor. En noches como esta, tomo el abrigo y me pongo el sombrero, para acercarme a la orilla de las aguas sonoras. Al final del malecón, entre la niebla, aún llora una mujer por ser esclava en un mundo insensible a sus lágrimas calladas que van cayendo al mar de sus angustias. Permanezco en silencio. No me atrevo a mirarla. Probablemente sus ojos sean como esos cielos limpios y serenos que ella puede surcar sin que nadie intente aprisionar su vuelo.




jueves, 19 de diciembre de 2013

EN LA NOCHE - I - CUERPOS AUSENTES

    Visión extraña esa del Tú y el Yo desaparecidos del lecho en la penumbra de la habitación cuando la madrugada ya ha cuajado en el ánimo y las perversiones cumplidas han dejado el amargo poso del fulgor desvanecido mientras el contorno creado por los cuerpos en las sábanas cobra una plasticidad inusual evocadora de las sensaciones que aún flotan en la espesa irrealidad que abraza la noche. 


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lunes, 16 de diciembre de 2013

SALTAR SIN RED

   
FOTO DE JULIO MARIÑAS




    Saltar sin red. En definitiva es lo que hace el creador que es fiel a sus principios y finales. Lejos del aplauso del público, en su reducto, frente al papel en blanco o el pentagrama vacío. Así, el escritor y el compositor construye todo un mundo en la sombra. Indiferente a las modas, a los arbitrarios designios del mercado. Una y otra vez su cuerpo golpea contra el suelo. Pero se levanta y vuelve de nuevo a saltar sin red. Porque sabe que el tiempo es un juez inquebrantable que nada ni nadie puede comprar. Saltar sin red. Eso es lo que hace el creador consciente de sus orígenes, de su esencia, de todo lo vivido, de todo lo amado, de todo lo perdido. Es una voz que el viento lleva por el inmenso mar hacia los confines donde habitan los grandes soñadores. La vida y el trabajo del escritor y compositor se confunden y fusionan; son indisolubles. Porque el arte lo es todo para él. Salta sin red una y otra vez. Aun sabiendo que la sociedad que lo rodea no escuchará el crujir de sus huesos, a no ser que sus libros sean éxitos de ventas y decoren las estanterías de las grandes superficies, o sus obras suenen en los grandes teatros y salas de concierto interpretadas por renombrados intérpretes y orquestas. Él seguirá saltando sin red, porque, aunque su cuerpo sea mortal, sabe que su obra perdurará en el tiempo. Saltar sin red. Eso es lo que hace el escritor y compositor, aunque sus bolsillos estén vacíos, aunque el cuerpo se quiebre en cada verso o cada melodía. Porque ha elegido el camino más solitario y tenebroso. Aquel que conduce a una larga agonía existencial, para forjar a golpe de insomnio sus pensamientos, sus ideas, sus sentimientos; y plasmarlos en sus obras. Mientras el mundo mira hacia otro lado; más liviano, menos comprometedor, más llevadero; el creador salta sin red consciente del suicidio que significa no pertenecer al selecto grupo de los elegidos por el mercado para entretener a las gentes. Seguirá saltando sin red, hasta que un día, en uno de esos saltos, se eleve y vuele por encima de todo lo sufrido, mientras sus obras se mecen en la eternidad junto a los grandes creadores de la historia. 

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sábado, 14 de diciembre de 2013

POEMAS DE JUVENTUD - Selección de poemas del libro “EL MAR, TÚ Y YO” – de Julio Mariñas – II




EL POETA FIEL DEL DESCONSUELO


Yo no quiero ser cárcel de tu alma,
ni trampa que aprisione el libre vuelo
de juventud que irradia tu hermosura.

Soy sólo el poeta fiel del desconsuelo
que eternamente vierte con su pluma
la cruel y triste voz que clama al cielo.

Más siempre sufriré esta condena;
y el día que me falte tu mirada
y se agote el papel de poesía,
lo que yo siento escribiré en la arena,
 cuando la noche amarga cubra al día.


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viernes, 13 de diciembre de 2013

POEMAS DE JUVENTUD - Selección de poemas del libro “EL MAR, TÚ Y YO” – de Julio Mariñas – I



Ya no sé cómo ha caído el día
mientras el mar refleja nuestros sueños;
en la playa, solos y tan pequeños,
olvidando todo aquello que me hería.

Te contemplo tan tierna y hechizante
que cautivas todos mis sentimientos.
Quiero hacer siempre eternos los momentos
que pases junto a mí, estrella errante.

Y alzarnos entre las verdes olas
con las manos asidas fuertemente;
olvidados del tiempo y de la gente,
para escuchar cantar las caracolas.


FOTO DE JULIO MARIÑAS

miércoles, 4 de diciembre de 2013

DE VIAJES Y LUGARES SENTIDOS - II - GALICIA Y EL MAR

    He tenido el privilegio de nacer en un lugar bañado por el mar. Las aguas que besan las costas de mi tierra gallega son como un espejo en el que se refleja el alma de esta tierra marinera. El mar es como un caleidoscopio. Ante su contemplación, el pensamiento puede fundirse con las aguas hasta alcanzar las más altas cotas de reflexión o de emotividad. Porque en el fluir constante de ese mar subyace todo un mundo de historias fascinantes, hermosas, nostálgicas, dramáticas, desgarradoras. Solamente aquellos que hemos crecido sumergiendo nuestros cuerpos en las frías aguas que besan las quebradas costas de Galicia, sabemos de esos misterios. En los días de temporal brama el mar, y no existe sonido comparable a ese rugir de espuma y sal. El corazón se expande cuando el viento del Norte golpea el rostro y los ojos se humedecen evocando pasiones y desencuentros. En los cálidos atardeceres, cuando el sol muere lentamente en el horizonte difuminando su manto de luz sobre las aguas calmas, regresan al pensamiento los tiempos de pasados esplendores, de adioses lejanos perdidos para siempre en la línea mortal del horizonte abrasado por el rojizo cielo que diluye su vigor pausado ante las aguas. Los que hemos nacido junto al mar, sabemos que, si nos sentamos en las rocas cuando las olas nos ofrecen su danza mágica, acabaremos por oír los lejanos cantos de sirenas, el gutural coro de caracolas surgido de los fondos marinos. Las costas gallegas guardan en sus aguas todas aquellas lágrimas de los que un día partieron en busca de nuevos horizontes soñando con volver. El mar que baña Galicia es una prolongación de nosotros, los que hemos crecido al abrigo de sus calmas y de sus tempestades.


DE VIAJES Y LUGARES SENTIDOS - I - VIGO Y EL MAR

    Navegué las aguas de tu Ría, de Vigo a San Simón, Pomtesampaio, Cangas, Moaña, Las Islas Cíes. Era un niño que vio elevarse los pilares del Puente de Rande desde el mar. Contemplé como las dunas que eran el paso entre el bosque de pinos y la playa de Samil desaparecían. Y en Vigo fueron cerrando cada vez más al mar los pocos lugares donde aún se podía reconocer en ella una ciudad costera. Hoy, la ciudad en la que nací es una metrópolis cuyos habitantes apenas pueden ver las aguas que bañan sus costas y mucho menos tocarlas. El noventa y mucho por ciento de la costa que besa la ciudad es un inmenso almacén que no pertenece a los vigueses. Si Vigo hubiese crecido hacia el interior, respetando su costa, probablemente hoy sería la ciudad más bella del mundo. Hace veinte años que escribí un artículo titulado “Vigo, la bella dama herida de muerte”. Hoy, después de dos décadas de aquellas letras, la herida mortal sigue supurando cada vez más. Del Vigo de mi infancia ya sólo quedan los atardeceres en que el sol sigue muriendo en el horizonte en un sinfín de colores, mientras el rumor de las aguas acaricia los recuerdos.


VARIACIONES SOBRE UN TEMA - EL DESTINO Y LOS SUEÑOS - VARIACIÓN Nº 3

    Cuando el barco cansado se deja arrastrar por el ritmo del mar y sus misterios, de pie, en la proa, mi vista se pierde en la lejanía, mientras dejo que el viento del Norte abrase mi rostro. Busco una vez más donde la soledad se llena con todo lo vivido, con lo que tanto he amado; y escucho sin perder la razón, los cantos de sirenas, la eterna melodía de los que vagan sin rumbo por los mares. No hay respuestas. Tampoco preguntas. Sólo sentir y seguir soñando.


VARIACIONES SOBRE UN TEMA - EL DESTINO Y LOS SUEÑOS - VARIACIÓN Nº 2

    Te busqué en mis recuerdos. Y después me busqué en nosotros cuando aún éramos. Hasta que acabé buscando la sombra de nuestros cuerpos en la arena, en las aguas, en la lejana Isla Perdida que no figura en ningún mapa. Después de mil naufragios, aún sigo navegando, con la esperanza de encontrar aquel que fui cuando la vida brindaba el dulce canto de las horas sin dueño.


martes, 3 de diciembre de 2013

VARIACIONES SOBRE UN TEMA - EL DESTINO Y LOS SUEÑOS - VARIACIÓN Nº 1

    Poder atrapar los momentos. Impedir que el viento los lleve lejos hasta que acaben convirtiéndose en un recuerdo difuso en nuestra memoria. 
    ¿Existe ese lugar donde es posible encontrar de nuevo aquello que era lo más parecido a la felicidad? 
    Somos esclavos de nuestros sueños. Perseguimos quimeras. Es el único privilegio que nadie puede arrebatarnos.




LA ISLA PERDIDA
Letra, música y orquestación de Julio Mariñas

Una gaviota celosa
Surca las aguas del mar,
Lleva en su vuelo una pena
Y no la puede olvidar.

En la proa un viejo marino
Siempre la mira pasar,
Piensa en los tiempos hermosos
Y se humedece su mirar.

¡Cuantas ilusiones se llevó la mar!
¡Crujen las cuadernas! ¡Arrecia el temporal!
Y el viejo barco sobre el ancho mar
Va trazando estelas que se pierden ya.

Hay un Isla Perdida,
Está en el medio del mar;
Donde van los que no vuelven,
Donde el vivo nunca va.

El marinero sereno
Pone proa a ese lugar,
A estribor lleva las penas
Y a babor la soledad.

¡Cuantas ilusiones se llevó la mar!
¡Crujen las cuadernas! ¡Arrecia el temporal!
Y el viejo barco sobre el ancho mar

Va trazando estelas que se pierden ya.