lunes, 21 de noviembre de 2016

CUANDO MUERE EL 2016



Caminar más allá de las nubes,
hacia una luz de otoño rota,
efímero vestigio de otros cielos.






Un mundo de seres diminutos;
latidos apenas perceptibles;
la naturaleza humilde en su grandeza.





Porque no podemos saber que hay más allá de una mirada;
sólo seguir subyugándonos con sus misterios indescifrables.





Donde antes hubo vida,
ahora las ramas mondas dibujan
su estática danza de resignación y duelo.





¿Qué queda de lo vivido?
Apenas un vestigio silencioso
oculto en algún rincón perdido.





A todo día exultante,
sigue un atardecer enigmático.
Misteriosos matices contenidos
en nubes pasajeras y un cielo inspirador.






La vida en un lento periplo hacia la nada.
El algo, la esencia, es el ahora.




Para qué la prisa.
Los caminos de la vida son para disfrutarlos
con serenidad, a fondo;
ya que en el trayecto está la esencia del viaje.




sábado, 19 de noviembre de 2016

EVOCACIÓN

    Aquel  juego que tú y yo jugábamos en el páramo perdido de una adolescencia temprana. ¿Recuerdas? Princesa virginal que asomabas tu níveo rostro al balcón del viejo arce desnudo de hojas secas. Fue así  hasta que llegaron las hordas de más allá del Río Negro; rugiendo asomaron por las yermas lomas del olvido. Venían de los pantanos de aguas pútridas donde duermen moribundos los “te quieros primeros”. Y se petrificó la aurora en nuestro vagón de sueños. Aquel desde el que vimos el alba de nuevos días de ternura y embriaguez; el mismo desde el que contemplamos ocasos voraces y lascivos. No se puede nunca parar el tiempo, pequeña. Pero, ese tren en el que recorrimos ilusionados las llanuras que rinden su piel al paso de los días, aún sigue traqueteando en algún lugar escondido en el rincón callado donde gravita el alma y sus misterios.


viernes, 18 de noviembre de 2016

PREFIERO

Prefiero amar la belleza 
a poseerla,

Prefiero poder alcanzar una sueño
a conseguir el poder,

Prefiero una mirada limpia
 a un largo y falso discurso,

Prefiero luchar por lo que creo 
a creer a los que dicen luchar por mí,

Prefiero nadar en un mar tormentoso de pasión
a ser llevado con la multitud por aguas supuestamente mansas,

prefiero contemplar las estrellas 
a intentar conquistar un cielo de negrura,

prefiero oler la fragancia de la flor
a arrancar sus pétalos en un arrebato de soberbia,

prefiero tocar la suavidad de los cuerpos
a violentar la carne de seres humanos como yo,

prefiero saborear los manjares del amor
a masticar las sobras del odio,

prefiero mi soledad deseada
al vanidoso bullicio de los supuestamente civilizados,

prefiero ser libre y no tener más que 
aquello con lo que nací a la vida
a ser esclavo de la materia efímera e insustancial,

prefiero un silencio puro y sincero
a un halago irreal e interesado,

prefiero sentir amor y ser amado
a sentir que el mundo es mío y yo soy de él
 por un burdo contrato de oropel,

prefiero ser así, ser yo y que tú seas tú,
a ser prisioneros de un mundo falso y rencoroso,

prefiero tener una amiga llamada Libertad
a creerme libre porque encierro otras libertades de seres como yo,

prefiero aprender y aprehender la esencia de las cosas
a ostentar títulos, honores y reconocimientos efímeros,

prefiero buscar en las entrañas de la vida
a pasar de puntillas siendo parte de una sociedad enferma,

prefiero morir de amor y sueños
a morir de odio y espejismos,

Prefiero que esta noche te quedes junto a mí,
Que la vida es muy breve
Y nunca sabemos cuando
Tocarán las campanas del adiós.

Hasta entonces, seamos libres
Que ya el amor se encargará
De hacernos irremediablemente eternos.



lunes, 14 de noviembre de 2016

SERES SOLITARIOS


La verdad ha sido doblegada
bajo un denso manto de inmundicia.
 Las bellas formas de cobrizas ninfas
yacen rotas, ocultas en los húmedos bosques
salvajes, quietos y olvidados.
Desciende del azul celeste
una lluvia fina imperceptible
que baña nuestros cuerpos entregados,
rejuveneciendo la piel aletargada.

Escucha, están sonando los viejos cantos
de los antiguos poetas desahuciados.
Llegan de más allá de las cumbres nevadas
donde rugen los eternos vientos en abismos
de nada y desconcierto, de locura y desvarío.

Todo es silencio en la metrópolis bulliciosa;
silencio sucio, consentidor, despreciativo.

Mientras el mundo se derrumba,
hay seres solitarios como tú y como yo,
que aún abrigan, en su pequeño hogar de sueños,
la esperanza perdida entre el caos hiriente y el hastío.  

Dibujo por ordenador de Julio Mariñas

domingo, 13 de noviembre de 2016

PRESINTIENDO EL INVIERNO


Encontrar un vestigio de luz
entre tanta sombra y desvarío;
la luz serena de la vida
que es la única riqueza verdadera.





Tengo las manos desgarradas
de tanto acariciar lo hermoso;
porque detrás de la belleza
siempre hay un mar de espinas.





Oculto en el interior de cada mirada
late un universo por explorar,
infinitos interrogantes que asoman
para llenar de incertidumbre la existencia.







Como esas gotas quietas que,
bajo el sol de otoño,
entregan su esencia a un nuevo día;
así el humano va perdiendo,
al transcurrir implacable de los ciclos,
su hálito en cada amanecer.






En cada rincón un mundo,
en cada mundo un universo,
en cada instante una vida
por descubrir y transitar.






A un árbol seco, pero altivo,
viene a posarse una urraca,
que hace de lo muerto vivo,
de lo olvidado, esperanza.




Al principio, nos sigue nuestra sombra;
después, somos nosotros los que perseguimos
la sombra de lo que fuimos,
la sombra de lo que amamos sin descanso.





Bajó la marea
y tus blandas formas
quedaron tendidas sobre las rocas.
Bella, yacente; esperas
a que el mar bese tu cuerpo nuevamente.






Los sueños desvanecidos
en la húmeda arena de solitarias playas.





El hombre solo
en un bello arenal de sueños y esperanzas.






La estrella de mar rindió su vida
en un tapiz de bivalvos y algas
a una gaviota voraz y ejecutora;
así los humanos acabamos
nuestros días de gloria y alegrías
ante la sombra cierta del destino.





sábado, 12 de noviembre de 2016

VENTANAS

    Un aroma sutil entra por la ventana del viejo cuarto. Paredes libres de adornos; salvo algunas manchas de humedad. La noche tiene silencios inexplicables. Son como junglas desoladoras. No se perciben músicas; pero están ahí. No se escuchan voces; pero hay lamentos de penumbra. Hace un frío desierto de ilusiones Queda el consuelo de que amanecerá. Siempre amanece. Más tarde o más temprano, vuelve a brillar el sol. Pero ahora, desde mi ventana, veo un hombre caminar en la oscuridad bajo la nieve que no cesa de caer. Parece llevar un alma desgarrada bajo su larga gabardina. Tantas noches como esta me acerqué a otras ventanas hoy lejanas. La ventana de niñez inquieta por la que podía ver las luces de una ciudad entonces enigmática para mí. La ventana de la pensión escondida, después de la lucha de los cuerpos que se encuentran en el torbellino incontrolable del deseo; ventana que daba al viejo callejón donde un borracho tambaleante cargaba su amarga mochila de sueños desvanecidos. Por una ventana similar, en una habitación hoy perdida, se escapó mi juventud con nocturnidad y alevosía, arropada por las musas del abismo donde los sueños bailan su eterna danza de evocaciones rotas. Acodado junto al pequeño ventanal de ático olvidado, un anciano artista recuerda, con ojos húmedos que lanzan su mirada al vacío de las horas, su ayer agrietado entre melodías rotas y versos desgarrados. Es una página escondida en el torbellino de un mundo ajeno y superficial.


viernes, 4 de noviembre de 2016

CARTA DE LA HIPOCRESÍA (Encontrada en un rincón olvidado)

    Habéis venido a mí con el rostro mendigante, cabizbajos, humillados, zaheridos. Pero yo no he sentido nada al veros. Sois tan patéticos con vuestros mensajes  de concordia, vuestro buenismo, vuestro pensar que los seres humanos son hijos de la bondad. Tengo un trono de alto material inflamable. Arrojo trozos de él cuando me place y siembro el caos, la discordia, la duda insufrible que os mantiene permanentemente azorados en el vértigo que da el abismo de la incertidumbre. Porque sois mortales y yo sólo soy un concepto. Por eso tengo el poder. Me importan un bledo vuestras debilidades, vuestras carencias, vuestros sufrimientos. Que seáis infelices alimenta mi poder hasta límites impensables. Bajo mi reino nadie está libre. Domino el mundo; probablemente, desde que el homo adquirió cierto grado de raciocinio. He conseguido que la sociedad y sus próceres apesten a mí. No podía ser de otra manera. Nadie está libre de mi influjo. Si alguno es inmune a mi poder; todos mis súbditos, que son la inmensa mayoría de los humanos, lo condenarán al ostracismo más salvaje. Todo a cambio de que yo, la Hipocresía, siga reinando. 


martes, 1 de noviembre de 2016

RELATOS ROTOS - XXV - LA VERDAD

    Sucedió hace algún tiempo.   
    Estaba en medio del camino de tierra; la luz de la luna llena incidía en su putrefacto cuerpo apenas cubierto por harapos; con sus dientes irregulares y oscuros devoraba con avidez un vientre abierto; vísceras revueltas, sangre medio coagulada; el sonido viscoso de las mandíbulas al cerrarse sobre los restos, rompía el silencio de la noche. Detuvo un instante su manjar para girar la cabeza cadavérica, rostro demacrado con restos de carne desprendidos, y fijar su mirada en mí; ojos saltones de un brillo afilado; las huesudas manos quedaron suspendidas en la trayectoria de llevarse más comida a la boca. Gutural, cavernoso, un profundo sonido manando de su interior, anego el ambiente del solitario camino. Bajo las copas de los árboles cercanos comenzaron a salir otros espectros babeantes. Todos se abalanzaron sobre los restos en una orgía de voracidad sin límites. Mientras esto sucedía, alguien cuya pulcritud destacaba ante tanta miseria, fumaba tranquilamente recostado en unas rocas cercanas. Entonces, habló.
    -¿Le sorprende?
    -No… sé…
    -Somos una democracia. Hemos decidido devorar a la Verdad.
    -¿La Verdad?
   -Sí. Pero ¿sabe? No tiene fin. Así que, noche tras noche, mis lacayos comen y comen de las vísceras de la Verdad. Al menos, si no podemos acabar con ella, sí evitamos que se levante y pueda hablar.
    -Pero…
    -No se preocupe. Sólo comen Verdad. Usted no nos interesa para nada. Ya me he enterado que es un creador. ¡Pobre infeliz! La literatura, la música, el arte en general, hace mucho tiempo que murió. ¿Para qué me voy a molestar en enviar a mis lacayos contra usted? Ya no es nada. Un simple vagabundo de los caminos. Nadie le creería si contara lo que está viendo en esta noche. Imagínese que les dice “Están devorando a la Verdad”. No es el único que lo ha visto. Son pocos, pero otros lo han hecho antes que usted. Llevamos mucho tiempo devorando a la Verdad. No nos interesa que campe libremente a sus anchas por el mundo diurno.
    Continué mi camino, ignorado por aquella horda devoradora de unas vísceras que parecían interminables. El hombre sentado en la roca quedó disfrutando de su cigarro sin reparar más en mí.

    Después, amaneció. Un sol espléndido filtró sus rayos por la ventana. Desde entonces, el sonido de las mandíbulas cerrándose sobre los restos de la Verdad, me acompaña sin cesar; tal vez como un recordatorio de la amenaza que late en las sombras del camino.